miércoles, 3 de febrero de 2021


Traducción libre del poema lição de português, de Francisco Mallmann. 

Foto: @johnalysondealmeidalima

Leí este poema em: haverá festa com o que restar/ francisco mallmann- bragança paulista-sp: editora urutau, 2018.


lección de portugués


mi lengua quiere decir en femenino 

ella quiere el plural en femenino mi lengua

quiere decir Muchas sin que muchas signifique

Ellas ella quiere poder decir ellas incluyendo 

Todas que a su vez eran Todos

sin que para eso sea preciso la

O de todos ella quiere poner una X mi

lengua quiere poner una E una A en 

lugar del marcador O ella quiere desmarcar la 

O de hombre del centro de la lengua


mi lengua quiere ser entera femenina

mi lengua quiere ser entera infinita

estén preparadas






domingo, 20 de diciembre de 2020

Tradução livre do poema Petỹ , de Franco Rivero

 
















Petỹ - Franco Rivero

(Li esse poema em: Disminuya la velocidad / Franco Rivero. - 1a ed. - Villa Mercedes : Ed. Deacá, 2018.)

o campo entrou em mim com o tabaco

pelo nariz

depois pelas mãos

A vista



folhas com veias

nunca tinha visto

as tocava

como quem não vê 

ou não acredita 

no que vê


É tabaco 

disse mamãe

era a primeira vez 

que lembro

chegar em casa da vó

quando eu vi ela

 tinha um cigarro

 na boca

 e esse cheiro


foi como

dizer oi pra uma planta 

como se uma planta falasse oi pra mim


 anos depois ainda criança

 toquei folhas de tabaco secas 


a cor era escura 

as veias 

estavam intactas 


Quando fomos morar 

na casa da vó 

ela me ensinou 

armar cigarros 

As folha mais pequena

são para fazer chripa 

me dizia


As colocamos depois

numa folha mais grande 

Cê tem que enrolar ajeitadinho 

Repetia pra mim toda vez 

depois mostrava pra mim 

como é que gruda 

na borda da folha

pro cigarro 

não desmanchar


também me ensinou fumar

 

gostava de andar no campo 

a pé 

Seguindo os bicho

procurando ninhos 

e uma vez 

encontrei um morcego

no tronco duma árvore

 tinha um buraco 

e ele estava aí 

como escondido 

enfiei a mão

toquei  

levantei

acariciei suas asas

foi como acariciar tabaco 

asas como folhas com veias 

folhas que são quase teia

até na cor assemelhavam 


 me apaixonei pelo morcego

 visitava-o diariamente 

e algumas vezes levava ele pra vó

 pra mostrar pra ela as suas asas

o parecido que havia 

que coisa né

ela falava não tinha coragem

 de tocá-lo


 ontem em caa catí 

alguém puxou uns cigarros 

como os da vó 

depois da janta

 o cheiro a cor as veias

 voltavam a mim 

a lagoa era como um espírito

 de fundo 


teve violão sanfona 

 e cajón peruano 

como sempre meu chamigo fabian fumava 

conosco 

olhava-o e pensava não

 falta nada nele pra ele ser 

daqui 


ali voltei ver mãos escuras que

se parecem com aquelas folhas 

de teia quase 

com veias como caminhos 

me apaixono por aquelas mãos

o dia que eu ame 

ele as terá assim


Foto: Lau Careaga


Traducción libre del poema As querências de lilith, de Mika Andrade.

  

Las querencias de lilith  - Mika Andrade

  ( Leí este poema en la antología O olho de Lilith [ Antologia erótica de poetas cearences] / organizado por Mika Andrade. São Paulo: Pólen: 2019. Selo editorial Ferina) 

I 

sin preocupaciones  sobre las 

miradas vigilantes de dios

adán y lilith fornicaban 

sobre las gramíneas del 

bellísimo jardín, 

hasta que en un momento

breve de éxtasis, la varona 

con el cuerpo trémulo

voltéase

quedando en posición de cuadrúpedo

tal es el espanto de adán

delante del ojo ciego de lilith

que cae de cara al piso y

de vara ya blanda

pingando grita:

- ¡por el nombre del altísimo!

¿ qué quieres con eso? 

el señor escucha el barullo

y con su voz grave y espantada

intenta cuestionar lo que sucede

pero en su gran ansia y deseo

lilith interrumpe el cuestionamiento

o devaneo

y salpica su líquido desaforado

en la cara de dios que, desencajado,

retorna al firmamento


II

adán, ¡tomáme por el culo!

hacé que sienta

el líquido de la vida

chorrear por el vértice


montáme con virilidad y

voluptuosidad


hacé que el goce 

invada mi vientre

y viole el vacío


adán vigila la vagina

que la vagina es vida:

vulgarizada, desvalorizada

envilecida


venera ese vano

volcán vagabundo y viciante


III

enchastrate con mi jugo

sorbé todo el líquido

mi goce es savia

de un fruto permitido


En mi mente salvaje este poema charla con la canción  Lilith de Ava Rocha https://www.youtube.com/watch?v=8NDUAZwsdaw

Foto: John de Almeida Lima @johnalysondealmeidalima

sábado, 19 de diciembre de 2020

Traducción libre del cuento "Maria" del libro Olhos d´água, de la gran escritora brasilera Conceição Evaristo.

Este cuento se llama  Maria y lo leí en Olhos d´água. (Datos editoriales: Olhos d'água/Conceição Evaristo.-- Rio de Janeiro: Pallas Mini, 1°ed. 2014. 2° ed. 2018)

Conceição Evaristo nació en Belo Horizonte, Brasil, en 1946. Fue profesora, es escritora, magíster en Literatura Brasilera y doctora en Literatura Comparada. Su literatura está marcada por lo que ella llama Escrivivencia, la escritura en relación a las vivencias y experiencias del pueblo negro de la diáspora.


María

María estaba parada hacía más de media hora esperando el colectivo. Estaba cansada de esperar. Si la distancia fuera menor, hubiera ido a pie. Era realmente necesario ir acostumbrándose a la caminata. ¡El precio del pasaje estaba aumentando tanto! Aparte del cansancio, la bolsa estaba pesada. El día anterior, domingo, hubo fiesta en la casa de la patrona. Ella se llevaba a casa los restos. El hueso de la pata y las frutas que habían adornado la mesa. Se había ganado las frutas y una propina.  El hueso, la patrona lo iba a tirar. Estaba feliz, a pesar del cansancio. La propina llegaba en un buen momento. Los dos hijos menores estaban muy engripados. Necesitaba comprar jarabe y ese remedito de destapar la nariz.  También alcanzaría para comprar una lata de Toddy. Las frutas estaban en buenas condiciones y había melón. Los niños nunca habían comido melón. ¿ Les iría a gustar el melón?


Le dolía la palma de una de las manos. Había sufrido un corte, bien al medio, mientras cortaba la pata para la patrona. ¡Qué cosa! ¡Cuchillo a láser corta hasta la vida! Cuando el colectivo apuntó a la esquina, María inclinó el cuerpo, pegando la bolsa que estaba en el suelo entre sus piernas. El colectivo estaba lleno, había lugares. Podría descansar un poco, dormitar hasta la hora de bajar. Al entrar, un hombre se levantó de allá del fondo, del último asiento, haciendo una seña para el cobrador. Pasó en silencio, pagando su pasaje y el de María. María lo reconoció. ¡Cuánto tiempo, qué nostalgia! Qué difícil era continuar la vida sin él. María se sentó adelante. El hombre se sentó a su lado. Ella recordó el pasado. Al hombre acostado con ella. La vida de los dos en el rancho. Sus primeras náuseas. La panza enorme que todos decían era de gemelos y de la alegría de él. ¡Qué bueno! ¡Nació! ¡Era un nene! Y se haría hombre. María vio sin mirar que era el padre de su hijo. Seguía igual. Bonito, grande, la mirada asustada y perdida, que no se fijaba en nada ni en nadie. Sintió una pena inmensa. ¿Por qué no podía ser de otra forma? ¿ Por qué no podían ser felices? ¿Y el nene, María? ¿ Cómo va el nene? Murmuró el hombre. ¿Sabés que los extraño? Tengo un agujero en el pecho, ¡tamaña nostalgia! ¡Estoy solo! No me conseguí, no quise a nadie más.¿ Vos ya tuviste otros…. Otros hijos? La mujer bajó la vista como pidiendo perdón. Sí. Ella tuvo dos más, pero no tenía a nadie tampoco. Andaba, apenas de vez en cuando con uno u otro. ¡ Era tan difícil estar sola! ¡Y mirá nomás, hombres, también! ¿Hombres también? Ellos habían de tener otra vida. Con ellos todo sería diferente. ¡María, no te olvidé! Está todo acá en el hueco del pecho…El hombre hablaba, pero continuaba estático, preso, fijo en el asiento. Murmuraba hacia María las palabras, sin por ello girar hacia su lado. Ella sabía lo que el hombre decía. Le estaba hablando de dolor, de placer, de alegría, del hijo, de la vida, de la muerte, de despedida. Del agujero-nostalgia en su pecho...Esta vez él murmuró un poquito más alto. Ella, todavía sin escuchar bien, adivinó : un abrazo, un beso, un cariño para el hijo. Inmediatamente después, se levantó rápido sacando el arma. Otro allá atrás gritó que era un asalto. María sentía mucho miedo. No de los asaltantes, no de la muerte. Sí de la vida. Tenía tres hijos. El más grande, con 11 años, era hijo de aquel hombre que estaba ahí con un arma en la mano. El de allá atrás venía juntando todo. El colectivero seguía el recorrido. Había silencio de todos en el ómnibus. Apenas se escuchaba la voz del otro pidiéndoles a los pasajeros que entregaran todo rápidamente. El miedo de la vida de María iba aumentando.¡¿Dios mío, cómo sería la vida de sus hijos? Era la primera vez que ella veía un asalto en un colectivo. Imaginaba el terror de las personas. El compañero de su ex-hombre pasó por ella y no le pidió nada. ¿ Si fueran otros los asaltantes? Ella tendría para dar una bolsa de frutas, un hueso de pata y una propina de mil cruceros. No tenía reloj alguno en el brazo. En las manos, ningún anillo ni alianza. Es decir, en las manos sí que tenía algo. Tenía un profundo corte hecho con el cuchillo láser que parecía cortar hasta la vida. Los asaltantes bajaron rápido. María miró nostálgica y desesperada hacia el primero. Fue cuando una voz despertó el coraje de los demás. Alguien gritó que aquella puta zarpada de allá adelante conocía a los asaltantes. María se asustó. Ella no conocía ningún asaltante. Conocía al padre de su primer hijo. Conocía al hombre que había sido suyo y que ella todavía amaba tanto, Escuchó una voz: negra zarpada, vieran que estaba enganchada con los dos. Otra voz, llegada del fondo agregó: ¡Calma, gente! Si ella estuviera con ellos, habría bajado también. Alguien argumentó que ella no se había bajado sólo para disimular. Sí estaba con los ladrones. Fue la única a la que no asaltaron. Mentira, yo no fui y no sé por qué. María miró en la dirección de donde vino la voz y vio un muchachito negro y flaco, con facciones de niño y que le recordaban vagamente a su hijo.  El dueño de la voz se levantó y se acercó en dirección a María. Ella tuvo miedo y rabia. ¡Qué mierda! No conocía a ningún asaltante. No le debía explicaciones a nadie. Mirá nomás, la negra encima es atrevida, dijo el hombre, soltándole un sopapo en la cara a la mujer. Alguien gritó: ¡linche, linche, linche!... Unos pasajeros bajaron y otros volaron en dirección a María. El colectivero había parado el ómnibus para defender a la pasajera: - Calma, gente! ¿ Qué locura es esta? La conozco a esta mujer de vista. Todos los días, más o menos a esta hora, ella toma el colectivo conmigo. Está viniendo del trabajo, de la lucha para mantener a los hijos. -¡Linche! ¡Linche! Linche!  María largaba sangre por la boca, por la nariz y por los oídos. La bolsa se había reventado y las frutas rodaban por el suelo. ¿Les iría a gustar el melón a los chicos? Todo fue tan rápido, tan breve, María extrañaba a su ex-hombre. ¿ Por qué le estaban haciendo esto a ella? El hombre había secreteado un abrazo, un beso, un cariño para el hijo. Ella necesitaba llegar a la casa para transmitir el mensaje. Estaban todos armados con cuchillos láser que cortaban hasta la vida. Cuando el colectivo se vació , cuando llegó la policía, el cuerpo de la mujer estaba todo dilacerado, todo pisoteado. María quería tanto decirle al hijo que el padre había mandado un abrazo, un beso, un cariño. 




martes, 13 de agosto de 2019


Dibujito sobre foto digital. Palavras de Manoel de Barros em O livro das ignorãças.

viernes, 5 de julio de 2019


(lectoescritura)

No sé si hay alguna palabra para esto como existe la palabra tuerto, o vizco, manco, rengo.
Me distraigo de eso concentrandome en la sensación de profundidad ciega. Imagino que escucho el mar a través de una concha y me parece que mi cuerpo es una cueva donde ecoa todo lo de afuera.
Hay horas en que la sordera renga es motivo de celebración: a las 5 cuando los vecinos se animan con el equipo de sonido y cerca de las 8 cuando la mitad de una procesión a São Pedro felizmente se me escapa.  Suena como si el lado izquierdo de mi cine se hubiera vuelto, esquizofrénico,  a la magia de la mudez. 
Cuando me empiezo a irritar intento fallida el control mental, deseando escuchar un pequeño estralo y el aire galopando por la trompa de Eustáquio. 
Como no lo consigo, me digo que éste es el año de entrenar la paciencia.
Leo Cortázar. Paso de una irrealidad de sonidos amortiguados a otra irrealidad:  estoy en la pecera-avión. La altura tampoco me destapa los oídos y mis ojos se zambullen con los de Marinini en la imagen de la ventana: la isla de Xiros como una enorme tortuga dorada en el líquido marino. Por el oído sumergido en el mar se me cruza un Axolot, algo va  a pasar, inevitablemente algo pasa en la instistencia de una mirada clavada a  mediodía. 
Leo y ya no es mediodía y de nuevo Irene y mi sordo oído que alguna vez recibió los versos: se hoje eu já não sei teu nome/ teu rosto nunca me deu trégua. 
Me digo que algun día va a existir Irene, un breve, punzante contacto, como se aparece o la vislumbro por el poder de su nombre, lo sé como sabe Marini que de alguna forma se va a quedar siempre en la isla.
Me pregunto si lo de Irene por sua vez será anticipación o es la pista de un recuerdo, algo que va empujando hacia todo lo que hay que recuperar, si no son las Irenes que llaman desde el líquido azul de los sueños para que no nos olvidemos, como las tortugas que se han dado por aparecer por todos lados: una tortuga sueña el vals de Lorca, cinco días borracha anduvo la balsa tortuga, dice el Che, antes del desembarco en "Reunión",  e eu quero ver Irene rir / quero ver Irene dar sua risada. 

# todoslosfuegoselfuego #cortázar #laislaamediodía #reunión



jueves, 4 de julio de 2019

Baleia



Desenhin digital que foi aparecendo enquanto reverberava  a musica de Baiana System https://www.youtube.com/watch?v=s9bgxdcuawA e que se inspirou numa foto da maravilhosa @cristinamittermeier


arito del corazón chamuscao

 aro aro aro ero ero ero segundero, traicionero dicen que el tiempo cura pero qué boluda, mientras voy sigo andando, o eso espero sentís? si...