martes, 18 de junio de 2024

arito del corazón chamuscao

 aro aro aro

ero ero ero

segundero, traicionero

dicen que el tiempo cura

pero qué boluda,

mientras voy

sigo andando, o eso espero

sentís?

siento un tic,

esquivando charcos

escucho un tac

me persigue

y ni me cura, más bien,

me hace trak

y es otro agujero

no hay nada más

que el tiempo y

no para

no sé más ni hablar

como antes hablaba

pura amargura, de perder

hasta la bravura

por andar queriendo

un amor con hondura

miro pa´elante, pienso,

doy voces pa dentro

grito, tiro una onda

de efecto altoparlante

qué he sacado con quererte 

ay ay ay

no me quedó nada más

que una quemadura

pero qué boluda

porque yo venía

sin armadura

y el tiempo, con su lanza

me hizo

tic

tac

zas


 


todo trepida, todo se estremece  

Poema: La gran salina ,  de Ricardo Zelarayán

Peli: Los delicuentes , de Rodrigo Moreno

minha vida nos tubos de sobrevivência, naufrágio ou roberto bolaño, franco rivero e minha vida no tubo do liquidificador

acordo com o miado e o ronronar da aquaria. antes que os olhos abro os ouvidos ao carro das vendas, aquela música evangélica que nunca consegui entender. 

depois há silêncio. um pássaro pensa é a minha vez e se põe a gritar acima duma carambola

viva na 'aventura incessante'  esse domingo veinticuatro de setembro de dois mil e veintitres 

as vizinhas cantam: ‘um dia o macaco /casou co’ a borboleta/ e assim nasceu / o borbolecaco/ que confusão!’ 

‘solo sobreviven los inventores’ 

sinto saudades da chuva quase tanto quanto do sur, e dos sandwiches de miga da padaria da avenida pueyrredón 

um cachorro chamado domingo, submerso na lama do parque sarmiento 

pula e late desde o fundo da memória

paisagens aleatórias nas nuvens do pensamento 

mas 

ninguém vai chegar assim, do nada, e bater na porta hoje

aqui, nessa terra chamada presente, neste bairro e todo o conjunto chamado ceará

não há cachorros elamaçados nem chimarrão com amigas pelas varandas

mas 

há gatos e chimarrão, brilhantes telhados laranjas e há ainda saúde

também dá pra ver minhas unhas -esmalte vermelho descascando violentamente-

procuram encravar o fantasma escorregadio da beleza

a caneta empurra o barquinho de papel

'sei que a vida/ é o mar/ e não reconhece/ tipos de embarcações/ sinto de que estou feito/ ao naufragar' 

aqui, neste conjunto, 

na porra deste mar dos naufrágios

dando manotazos de ahogada

nadando de cachorrinho

34 anos

os olhos accesos,

uma servidora.


lunes, 9 de enero de 2023

vai caminhando com a raiz exposta
sem umbigo enterrado em solo algum 
você tá por fora
aqui e aculá 
anda bodejando um linguajar que não é próprio de mais ninguém 
existindo não mais que para ti
se olhando muito triste no espelho 
sorrindo como uma estátua vivente 
a mente a perseguir palavras precisas
que te abrissem e te juntassem 

a mulher do mercado te pega 
faz uma mágica, te bota numa geografia imaginária 
Dona, como é que explica um país? 

dança comigo?

na rua, frio abarrota os teus pés 
deixa tuas mãos de fazer carinho rígidas 
uma bunita estátua sem labios 
com as mãos de pedra 
e frio também te lembra que vc é 
mais pra dentro que carne macia, 
que mais no fundo vc também 
é osso
e silêncio 
frio chega roi 
esfaqueja as roupas lembra que vc 
vai ser mais uma calavertia
coroada de flores de ceiba e jasmins 

cê anda igual 
a se passiar no pêndulo, 
nas pontas dos pés e da cabeça 
vez ou outra recebe ataques:
impulso de correr e puxar conversa 
tomara! 
te chamarem pra festa dos sons, 
das falas
figúrate tú, que yo llegase 
montada num tapete voador 
uma porta e as vogais: 
aberto fechado aberto fechado

não mais que uma plegária pra pedir:
não virar mármore 
se demorar por aqui
ainda não levar flores na testa 
ainda falar e gargalhar e clavar 
as unhas na terra
na língua que der, como puder

 * * *
vas caminando con la raíz expuesta 
sin ombligo enterrado en suelo alguno 
estás afuera 
acá y por allá 
vas chuchicheando un jeringoso que no es de nadie más 
existiendo nomás que para vos 
mirándote muy triste en el espejo 
sonrriendo como una estatua viviente
la mente persiguiendo palabras precisas 
que te abrieran y te juntasen

la mujer del mercado te agarra 
hace una magia, te pone en una geografía imaginaria
Doña, ¿cómo se explica un país?

 ¿bailás conmigo? 

en la calle, el frío te abarrota los pies 
te deja las manos de hacer cariño rígidas
una bonita estátua sin labios 
con las manos de piedra 
y el frío también te recuerda que sos 
más adentro que carne tierna, 
que más al fondo también 
sos hueso 
y silencio 
el frío pucha roe 
acuchlilla las ropas 
te recuerda que vas a ser una calaverita más 
coronada de flores de ceiba y jazmines 

andás igual
paseándote en el péndulo 
en las puntas de los pies y de la cabeza 
a veces recibís ataques: 
impulso de correr 
sacar tema 
¡ojalá! 
te llamasen para la fiesta de los sonidos, 
de las hablas 
figúrate tú, que yo llegase 
montada en una alfombra voladora 
una puerta y las vocales: 
abierto cerrado abierto cerrado 

no más que una plegaria para pedir:
no volverse mármol 
demorarse por acá
todavía no llevar flores en la frente 
todavía hablar y dar carcajadas y clavar
las uñas en la tierra 
en la lengua que dé, como se pueda

martes, 22 de febrero de 2022

Todavía sobre la fuerza de les contadores de historias: una peli increíble de Philippe Lacôte. 

Un joven de Costa de Marfil es preso por robar una cartera. La cárcel es "La Maca", la única en el mundo gobernada por los propios presos.  El recién llegado es elegido para ser El Narrador y deberá contar historias en la noche de luna roja, mientras se va desenlazando un ritual de cambio de líderes en la prisión. 

La peli expone el impresionante poder de la oralidad, coloca al narrador y a los oyentes juntos en plena presencia constructiva del relato. Voz, silencio, música, cuerpo, baile, imágenes, son partes constitutivas de las historias dentro de las historias nascidas en la noche de luna roja. Una película que de alguna forma habla sobre lo mejor de la literatura practicándola. Una experiencia preciosa en el metalenguaje.



miércoles, 1 de diciembre de 2021

Traducción libre de Os comedores de palavras, de Edimilson de Almeida Pereira



Leí este relato en el portal  literafro <http://www.letras.ufmg.br/literafro/>

Sobre el autor: Edimilson de Almeida Pereira nació en 1963 en  Juiz de Fora, Minas Gerais, Brasil. Es poeta, ficcionista, ensayista, profesor e investigador de la cultura y la religiosidad afrobrasileras. Para más información sobre su trayectoria y para la lectura de algunos poemas y fragmentos de sus obras los invito a visitar el portal en este link < http://www.letras.ufmg.br/literafro/autores/225-edimilson-de-almeida-pereira >


Los comedores de palabras , de Edimilson de Almeida Pereira, Texto original ( Os comedores de palavras) en portugués en: Os comedores de palavras <http://www.letras.ufmg.br/literafro/autores/11-textos-dos-autores/722-edimilson-de-almeida-pereira-os-comedores-de-palavras>


I. Presentación


¿Sabés qué es un “griot”? Es como son llamados, en África, los contadores de historias. Son considerados sabios muy importantes y respetados en la comunidad donde viven.

 A través de sus narrativas ellos pasan de generación en generación las historias de sus pueblos. 

En las aldeas africanas, era costumbre sentarse a la sombra de los árboles o alrededor de una fogata y ahí pasar horas y horas al hilo, oyendo historias del fantástico mundo africano transmitidas por estos viejos “griot”. 

Este libro habla de un contador de historias. De un país distante donde los árboles hablan…de un chico triste...y de un tambor encantado...


II. Los comedores de palabras


En el distante país de los árboles que hablaban vivía un contador de historias que viajaba acompañado de su hijo. Juntos atravesaban ríos y montañas. 

Por donde pasaban, el contador de historias tocaba su tambor y rápido historias nacían en su boca. Eran vivas como la serpiente de arco-íris. 

Al final de las historias, el contador desafiaba a los oyentes:

Vine de muy lejos

para las tierras del señor rey.

Vencí al bicho silencio

y mis historias conté.


Todos aplaudían, ofreciendo regalos para el contador y su hijo. Un día, sin embargo, el Monstruo Engullidor de gentes se llevó al contador de historias. El chico se quedó triste, tan triste que su pelo se olvidó del sol y de la lluvia. 

El chico estaba decepcionado por no saber historias como su padre. Hasta el tambor había adormecido. La tristeza era tan grande que el chico resolvió vivir en el País de los Bichos Comedores de Palabras. Allá, nadie le pediría que contara historias y él no sentiría vergüenza por no saberlas. 

Después de mucho caminar, llegó a una casa cercada por árboles con ojos. Ahí vivía la Señora-que-vio-todo-en-este-mundo. Ella le preguntó: ¿Qué hacés tan lejos de tu tierra? 

El chico le contó su viaje y la lucha de su padre con el Monstruo Engullidor de Gentes. También le contó sobre el tambor, que adormeció. Para distraer al chico, la Señora le dijo todo lo que había visto en el mundo. Él escuchó con atención. En seguida, quiso saber el camino para llegar al País de los Bichos Comedores de Palabras.

La señora le dijo: 

-debés viajar hasta la casa del Señor-que-guarda-historias-en-la-cabeza. Él podrá ayudarte. 

Así hizo el chico. Y le contó sus aventuras al Señor, que le recomendó: 

-Quien puede ayudarte es la Señora-que-tiene-alegría-de-inventar-palabras. 

Así hizo el niño. Y le narró sus aventuras a la señora, que le dijo:

 -No deberías buscar el País de los Bichos Comedores de Palabras. 

-Pero me siento triste, Señora. El tambor de mi padre se adormeció. No sé cómo hacerlo hablar para la felicidad de las personas. 

La Señora no insistió, solamente le indicó: 

-Precisás caminar siete noches de luna creciente para encontrar lo que buscás. 


El chico le agradeció y partió. Después de siete lunas crecientes, avistó una tierra desierta. Su corazón se estremeció de miedo. Pero él avanzó. Llegando a un portón de hielo, fue detenido por varios bichos comedores de palabras. El más terrible de ellos dijo:

-Uhó... uhó... uhó.. Antes de entrar, debés decir quién sos.  Después de comernos tus palabras, podrás pasear por nuestro jardín de silencios. 

Entonces, el chico que vio todo en este mundo, que guarda historias en la cabeza y tiene alegría de inventar palabras comenzó a contar sus aventuras. 

Los bichos comían...comían...comían palabras. Eran de todas las formas y de todos los colores. Los bichos no podían comer más. ¡Estaban llenos de palabras! Pero el chico continuaba creando historias. Por fin, los bichos gritaron:

-No podés entrar en nuestro país, porque sos capaz de contar más historias de las que somos capaces de comer…

El chico estaba triste nuevamente. No había lugar para él en el mundo. Caminó sin dirección hasta encontrar un viejo que cuidaba de los árboles al costado del camino. Le pidió agua y comida. El viejo dijo:

-Puedo darte lo que me pedís si a cambio me das este tambor. 

-Sí, concordó el chico.

 Y pasó las manos por el tambor para limpiar el polvo que se había juntado. Al mismo tiempo, empezó a contar cómo vio todo en este mundo y cómo venció a los bichos comedores de palabras.

 Rápidamente las personas se unieron para escucharlo. El viejo, entonces, le dijo: 

. – No puedo quedarme con el tambor. Sos un contador de historias y lo necesitás para alegrar a las personas. 

El chico le agradeció contándole la historia de la princesa que se casó con el día. Y siguió adelante. Por donde pasaba, agradecía los regalos que recibía tocando su tambor. Todos se sentían felices por oír al chico que vio todo en este mundo y contaba historias vivas como la serpiente del arcoíris. 



lunes, 8 de noviembre de 2021

Lectura para escuchar



¡Internautas que de pedo pasáis por aquí! ¡Hola! Esto es una invitación a que leas conmigo Temporada de huracanes , novela de Fernanda Melchor. Llegué a esta lectura por una nota del Suplemento Pernambuco (http://www.suplementopernambuco.com.br/)  que me dejó curiosa.  Y me dieron ganas de leer en voz alta así que me bajé la app Anchor y grabé mi primera lectura del libro. Ahora que terminé estoy muy contenta de haberlo hecho porque leer en voz alta es bien distinto de leer en voz baja y saber que por ahí alguien más le da play y comparte un rato virtual conmigo me anima mucho.  
Es un libro terrible y hermoso al mismo tiempo, como la vida misma. Habla de las relaciones humanas, de la vida en los pueblos, de la violencia, de las habladurías, de millones de cosas a partir de la historia central de una "bruja" y su hija, y de otras mujeres y hombres de un pueblo chico. Las voces son varias, diversas y muy bien construídas...en cada capítulo vamos acompañando algún punto de vista diferente. 


Link para escuchar la lectura del libro en formato podcast, cada episodio 1 o 2 capítulos: https://anchor.fm/lecturasvueltadelsol2021

Sobre la autora del libro:
Fernanda Melchor (Veracruz, México, 1982) es autora de la novela Falsa Liebre (2013) y del libro de crónicas Aquí no es Miami (2013). Es periodista egresada de la Universidad Veracruzana y maestra en Estética y Arte por la Universidad Autónoma de Puebla. 

arito del corazón chamuscao

 aro aro aro ero ero ero segundero, traicionero dicen que el tiempo cura pero qué boluda, mientras voy sigo andando, o eso espero sentís? si...